doi: 10.56294/mw20224
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Pediatric Surgery in Cuba: an untold story
Cirugía Pediátrica en Cuba: una historia sin contar
María Carla Hernández Martínez1
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Citar como: Hernández Martínez MC. Pediatric Surgery in Cuba: an untold story. Seminars in Medical Writing and Education. 2022; 1:4. https://doi.org/10.56294/mw20224
Enviado: 01-03-2022 Revisado: 28-04-2022 Aceptado: 20-06-2022 Publicado: 21-06-2022
Editor: Dr.
José Alejandro Rodríguez-Pérez ![]()
1Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. La Habana, Cuba.
ABSTRACT
In Cuba, pediatric surgery began in the 1960s, a young specialty in the world, and in the country a group of brilliant professors, with Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant as the pioneer precursor, laid the foundations of the specialty. During the process of searching for information for the conformation of the present work, no documents were found that compiled aspects of the history of pediatric surgery in Cuba, which is why the present research is carried out with the main objective of arguing the importance of the history of pediatric surgery in Cuba and the figure of Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant as a precursor of the same, reaching the conclusion that undoubtedly the history of Cuban pediatric surgery represents the work and hard work of many professionals, especially this doctor.
Keywords: Cuban Pediatric Surgery; Cuba.
RESUMEN
En Cuba a partir de los años 60 del siglo XX se inicia la cirugía pediátrica, especialidad joven en el mundo, y que en el país un grupo de brillantes profesores, con el Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant como pionero precursor, sientan las bases de la especialidad. Durante el proceso de búsqueda de información para la conformación del presente trabajo no se encontraron documentos que compilaran aspectos de la historia de la cirugía pediátrica en Cuba, razón por la cual se realiza la presente investigación con el principal objetivo de argumentar la importancia de la historia de la cirugía pediátrica en Cuba y de la figura del Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant como precursor de la misma, llegándose a la conclusión de que indudablemente la historia de la cirugía pediátrica cubana representa la labor y arduo quehacer de muchos profesionales, especialmente dicho doctor.
Palabras claves: Cirugía Pediátrica Cubana; Cuba.
INTRODUCCIÓN
Comentar respecto a los inicios de la Cirugía Pediátrica lleva de manera exclusiva a retomar de la historia de la Cirugía General, pues se ha de considerar una especialidad médica que no emergió de manera espontánea, sino que debutó producto de la especialización de algunos cirujanos.
El siglo XVII o, como también se le conoce, “Edad de los Reyes” presenta, dentro de sus eventos importantes, grandes adelantos en la medicina como son: el descubrimiento del microscopio por Leeuwnhoek y la circulación de la sangre por Harvey.
Los niños ocuparon poco la atención de los médicos. Los malformados eran más cotizados para usarlos como mendigos por la compasión que despertaban, esto lo describe magistralmente Víctor Hugo en su novela “L’Home qui Rit”. San Vicente de Paul salvó a uno de estos niños con una deformación en un pie y organizó a las Hermanas de la Caridad para que fundaran un hospicio, lo que ha sido el inicio de centros semejantes a los que esa orden se ha consagrado.(1)
La Cirugía en este tiempo no mostró grandes logros, muy pocos eran los enfermos que sobrevivían una laparotomía. Se inició el uso de la sangre, tanto de animales como de personas, pero el desconocimiento de los grupos sanguíneos, así como otros factores, fueron los causantes de los malos resultados. Aparece en esta época el libro del cirujano suizo Félix Wurtz: “The Children Book” que se ha considerado como el primer libro escrito sobre la Pediatría. También debe mencionarse el uso del trocar de Hildanus para tratar la hidrocefalia, únicamente utilizado para la extracción de líquido cefalorraquídeo.(1)
A pesar de lo dicho anteriormente el siglo XVIII es el gran siglo de los cirujanos. Comienzan a adquirir un éxito profesional muy importante con gran reconocimiento social y es cuando comienzan a ponerse por encima del médico en prestigio y honorarios. En las últimas décadas de este siglo en Francia y Alemania y hasta mediados del XIX en España las profesiones de cirujano y de médico eran diferentes, incluso con distintas consideraciones sociales.(2)
El primer antecedente cubano sobre la formación de cirujanos (cirujanos romancistas) es el de los hermanos de la Orden de San Juan de Dios en el Hospital de San Felipe y Santiago entre 1711 y 1726, pero la enseñanza formal de la medicina se iniciaría con la fundación de la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de la Habana por los frailes de la Orden de Predicadores o Dominicos en 1728.(3)
Al inicio los conocimientos de cirugía se brindaron junto con los de anatomía hasta que se independizó como cátedra en 1824.(4,5,6)
A pesar de estos avances, la cirugía tuvo poco desarrollo durante el siglo XVIII y los comienzos del siglo XIX. Hasta finales del siglo XIX, no se realizaron en Cuba operaciones en las grandes cavidades y solamente existían como especialidades la medicina y la cirugía. A partir de la fundación de la Cátedra de Cirugía en la Universidad de La Habana, en 1824, apareció un número creciente de cirujanos destacados en el país. Durante la Guerra de Independencia muchos cirujanos se incorporaron a esa lucha y al terminar la guerra en 1898 se reanudaron progresivamente las actividades quirúrgicas en el país. El 27 de enero de 1929 fue fundada la Sociedad Nacional de Cirugía. Desde entonces y hasta el año 1959 a esta especialidad solo podían acceder la alta burguesía, y de ellos, mayormente, los residentes en la capital habanera, donde se brindaban estos servicios principalmente.(7,8,9,10,11)
No es hasta los años 60 del siglo XX que en Cuba se inicia la Cirugía Pediátrica, especialidad joven en el mundo, desarrollada por cirujanos generales que se van dedicando a la atención de los niños, y que en el país un grupo de brillantes profesores, con el Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant como pionero precursor, son los que sientan las bases de la especialidad; a pesar del poco desarrollo de las especialidades médicas en aquel momento, estos cirujanos ya perfilaban y desarrollaban acciones en los niños verdaderamente avanzadas para la época.(12)
La historia de la Cirugía Pediátrica cubana está pendiente de ser documentada. Durante el proceso de búsqueda de información para la conformación del presente trabajo no se encontraron documentos que compilaran aspectos de la historia de la Cirugía Pediátrica en Cuba, lo cual constituye un problema historiográfico y es la razón por la cual se realiza la presente investigación.
MÉTODOS
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa. Se consultó la base de datos Scielo usando la expresión de búsqueda Cirugía Pediátrica, usando el filtro de país y así recuperar la producción científica de autores cubanos, además de artículos de revisión.
Se realizo una lectura de los textos disponibles.
DESARROLLO
En Cuba, a partir de los años 60 del siglo XX, un grupo de profesores cirujanos generales sientan las bases de la especialidad. En el año 1972 los primeros especialistas cubanos obtienen el título de cirujanos pediátricos en el Hospital “William Soler” y el Hospital “Pedro Borrás”, centros iniciadores de la especialidad en Cuba.(12)
Este logro, que hasta ese momento no tenía precedente, marca el comienzo de una fase vital, y es la difusión por el país de esta especialidad. Es cierto que, en las diferentes provincias, en unas con más desarrollo que en otras, se practicaba la misma e incluso existían cirujanos generales que se dedicaban por completo a la práctica pediátrica, pero con la llegada de especialistas titulados de la capital, se logró lo que se pudiera llamar oficialización de la especialidad, la cual ya es reconocida como un servicio de atención médica en todas las provincias de la isla.
En la década de los años 80 del siglo XX cada región del país comienza a formar sus propios profesionales de acuerdo a las necesidades. No todas las provincias estaban acreditadas para la formación profesional y para lograr un perfeccionamiento docente, los futuros especialistas cumplimentaban una rotación por el Hospital “William Soler” de la capital, en especial para el entrenamiento en la cirugía neonatal. Paso fundamental fue el diseño del primer programa de estudio oficial para la formación de especialistas.(12)
De igual manera se van solucionando las necesidades asistenciales y los diferentes servicios, logran brindar una atención especializada a todos los niños con afecciones quirúrgicas, y se consiguió, de esta forma, una cobertura nacional de la Cirugía Pediátrica.
Un aporte importante fue el capítulo de Cirugía Pediátrica escrito para las Normas de Pediatría.(12,13)
Con la especialidad difundida por el país y centros de atención en todas las provincias, un paso de vital importancia fue la constitución del Grupo Nacional de la especialidad en el año 1990. En el sistema de salud cubano el Grupo Nacional es el grupo asesor del ministro, lo que permite tener un acceso de información y resolución directamente con la máxima autoridad, lo que sin dudas facilita el desarrollo de las especialidades. Una prueba de lo antes explicado radica en el hecho de que el resto de las especialidades pediátricas que no tienen un Grupo Nacional, no han logrado ni la autonomía, ni la identificación que tiene la Cirugía Pediátrica.
Asimismo, en el año 1994, se logra la fundación de la Sociedad Cubana de Cirugía Pediátrica, organización no gubernamental, reconocida constitucionalmente, que permite una proyección internacional de la especialidad y su inserción en el panorama mundial.
Este período se caracteriza también por la introducción de técnicas quirúrgicas complejas en todo el país, los diferentes servicios logran un alto grado de resolución y autonomía.(12)
La característica principal de la primera década del siglo XXI sido la organización científica y las proyecciones estratégicas de la especialidad.
Desde el propio año 2000, se dan los primeros pasos a partir de las dificultades existentes y se elabora un programa que tuvo como bases fundamentales los siguientes aspectos:
En la actualidad siguen vigentes muchos aspectos que requieren de una consolidación como es el caso de la informatización, la regionalización y el desarrollo de la cirugía videoendoscópica. La sociedad cubana entra en un nuevo contexto, con cambios importantes y un propósito que va encaminado a un modelo económico propio, por lo que, en el futuro mediato, la Cirugía Pediátrica deberá avanzar en la economía del conocimiento científico y en especial en el aspecto fundamental: la formación del recurso humano con un alto valor científico, y además motivado y comprometido.(14)
Muchos fueron los cirujanos que se forjaron en la labor de impulsar la Cirugía Pediátrica en Cuba, pero sin lugar a dudas el más sobresaliente fue el Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant, quien se mantuviera firme tanto en la docencia, la investigación y la asistencia médica luego del año 1959 y hasta su desaparición física.
Enrique José Hechavarría Vaillant
Nació en Santiago de Cuba el 7 de noviembre de 1912, hijo de Carmen y Urbano, cursó sus primeros estudios en una escuela de párvulos. En 1918 ingresa en el colegio “La Salle” de aquella ciudad hasta concluir la Preparatoria e ingresar en el Instituto, pero por no tener la edad requerida tuvo que esperar 3 años para hacerlo. En 1930 se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras. Ya un adolescente, y por la situación política imperante en la Isla, sus padres (con recursos económicos) lo enviaron a estudiar a Francia. En 1931 comienza sus estudios en la Escuela de Medicina de París, y se gradúa de médico en 1937. En ese propio año tiene que regresar a Cuba porque las condiciones económicas de su familia habían cambiado desfavorablemente.(15)
Antes de revalidar su diploma de médico, comienza a trabajar como alumno externo primero y después como alumno interno en el Hospital Municipal de Infancia (en el antiguo Hospital “Pedro Borrás”). En 1938, revalida su título y es nombrado Médico Honorario del Servicio de Cirugía de dicho Hospital, con derecho a comer y vivir en el internado donde vivió hasta 1951. En el año 1938, además de sus funciones en el Hospital Infantil, ingresa en la carrera profesional en la Cátedra de Patología Quirúrgica con el profesor Ernesto R. de Aragón, de cuya jefatura se le encargó; durante su evolución docente, además de Instructor y médico asociado.
En 1950 obtuvo por oposición la plaza de Agregado. Años después pasó a ser Profesor Auxiliar y posteriormente Titular de Cirugía al modificarse los planes de estudio.
Durante años practicó simultáneamente la Cirugía General en el Hospital Universitario “Calixto García” y la Cirugía Pediátrica en el Hospital Municipal de Infancia y fueron sus colaboradores los doctores Hernández Amador, Morandeira y Villavicencio.(15)
En 1941 fue nombrado Cirujano Auxiliar del Hospital Infantil y durante la década del 40 y primeros años de la década del 50, fue Cirujano de la clínica “Damas de la Purísima”, clínica “La Sagrada Familia”, clínica “La Asunción”, clínica “Acción Médica” (después Centro Médico Nacional de la Víbora).
En el año 1952 por su prestigio y ética médica logrado en su desenvolvimiento profesional es nombrado miembro de la Junta de Gobierno del Hospital Universitario “Calixto García”.(15)
Después del golpe militar del 10 de marzo, el profesor Hechavarría tiene que afrontar situaciones cada vez más difíciles al enfrentarse a los desmanes de la tiranía en la violación de la autonomía universitaria.
En mayo de 1956, por su definida posición, se responsabiliza con la atención de Guillermo Jiménez, estudiante de Derecho, herido de bala en el abdomen, cuando después de 2 reintervenciones, otros cirujanos del Hospital rehuyeron tal responsabilidad.(15)
En la misma medida en que la tiranía avanzaba, Hechavarría, participaba más activamente contra ella. Al crearse el Movimiento de Resistencia Cívica, pasa a ser un miembro activo de dicha organización.
En abril de 1958, su pequeña consulta de San Lázaro 1210 es registrada al ser ocupado su automóvil en el asalto a la armería de la calle Mercader el día 9 en que empezó la huelga.(15)
Dos meses después, su consulta es nuevamente registrada por el teniente Bequer después del atentado a Santiago Rey (ministro de Batista), en la calle L entre 23 y 25, Vedado. En este segundo registro, al no hallar al profesor Hechavarría, le fueron robadas las pocas cosas de valor que existían en la consulta.
A la caída del régimen, en 1959, el profesor es nombrado jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Municipal de Infancia. En julio de 1960 es nombrado Miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad de La Habana.(15)
Al producirse la renuncia masiva del claustro de profesores de la antigua Escuela de Medicina, es de los pocos que permanecen leales a la Universidad y junto con Presno Guerra y otros doctores (Torroella) desempeñan un papel determinante no solamente para mantener la graduación de médicos, sino para dirigir en gran medida, el futuro de la cirugía de Cuba.
Era Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Cirugía, Miembro de Honor de la Sociedad Internacional de Cirugía (ISS/SIC) y miembro de la Sociedad Cubana de Pediatría.(15)
En 1964 pasó a trabajar a tiempo completo en el Hospital “Pedro Borrás” pues, a pesar de ser Profesor Titular de Cirugía General, era el cirujano más experimentado en Cirugía Pediátrica (en cuya especialidad se considera el Padre) para formar residentes en esta rama de la Cirugía que empezaba a desarrollarse.
Participó en Congresos Internacionales en Boston y Varsovia. Se le otorgó la categoría de Especialista de II Grado en Cirugía.
Como Docente asesoró diferentes trabajos de terminación de residencia, y participó además como presidente o secretario de diferentes tribunales de Estado.(15)
Publicó en revistas nacionales diferentes artículos de carácter científico y fue un colaborador destacado en las normas de cirugía.
Como cirujano realizó las más variadas y riesgosas intervenciones quirúrgicas y efectuó, además, una modificación a la técnica de Duhamel para el tratamiento del megacolon agangliónico.
En 1979 le fue otorgado el grado de Doctor en Ciencias Médicas por vía directa. Recibió numerosas medallas y condecoraciones. En 1995 fue honrado con el diploma de Dignidad Universitaria.(15)
Su vida estuvo caracterizada por su capacidad, sencillez, la ausencia total de ambiciones personales y su gran amor por la cirugía, donde tuvo la dicha de que al mantenerse lúcido intelectualmente y hábil manualmente, pudo ejercerla, hasta su muerte.
Falleció en La Habana el día 24 de junio de 1995, y para todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo, les dejó un recuerdo de cariño.(15)
CONCLUSIONES
En conclusión, la historia de la Cirugía Pediátrica en Cuba es un relato fascinante que se remonta al siglo XX, cuando un grupo de cirujanos generales sentaron las bases de esta especialidad médica en el país. A lo largo de las décadas, se logró la oficialización de la especialidad y su reconocimiento como un servicio de atención médica en todas las provincias cubanas. La formación de especialistas, la introducción de técnicas quirúrgicas avanzadas y la creación de la Sociedad Cubana de Cirugía Pediátrica contribuyeron significativamente a su desarrollo. Además, la figura destacada del Dr. Enrique José Hechavarría Vaillant, un cirujano comprometido y valioso, desempeñó un papel fundamental en el avance de la Cirugía Pediátrica en Cuba. A pesar de los desafíos y cambios en el contexto, esta especialidad se mantiene vigente y sigue evolucionando en la actualidad, enfocándose en la formación de profesionales altamente cualificados y en la búsqueda constante de mejoras en la atención médica. La historia de la Cirugía Pediátrica en Cuba es un testimonio de dedicación, superación y compromiso con la salud infantil.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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11. Delgado García G. Los profesores Presno: 80 años de historia de la cirugía cubana. La Habana: MINSAP; 1987. 285-315 p.
12. Trinchet Soler R, Velázquez Rodríguez G, Rivera Chávez A. Cirugía Pediátrica en Cuba. Etapas de su desarrollo. Humanidades Médicas. 2014;14(3):742-50.
13. Ministerio de Salud pública. Normas de Pediatría. La Habana: Instituto Cubano del Libro; 1971.
14. Lage Dávila A. La economía del conocimiento científico y el Socialismo. La Habana: Editorial Academia; 2013.
15. Rodríguez Loeches J. In Memoriam: Enrique José Hechavarría Vaillant. Rev Cubana Cir. 1996;35(2).
FINANCIACIÓN
Los autores no recibieron financiación para el desarrollo de la presente investigación.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses.
CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA
Conceptualización: María Carla Hernández Martínez.
Curación de datos: María Carla Hernández Martínez.
Análisis formal: María Carla Hernández Martínez.
Adquisición de fondos: María Carla Hernández Martínez.
Investigación: María Carla Hernández Martínez.
Metodología: María Carla Hernández Martínez.
Administración del proyecto: María Carla Hernández Martínez.
Recursos: María Carla Hernández Martínez.
Software: María Carla Hernández Martínez.
Supervisión: María Carla Hernández Martínez.
Validación: María Carla Hernández Martínez.
Visualización: María Carla Hernández Martínez.
Redacción – borrador original: María Carla Hernández Martínez.
Redacción – revisión y edición: María Carla Hernández Martínez.